70% de los estudiantes que participan en UTU Dual acceden a un empleo formal
Educación Técnico Profesional - UTU
La propuesta, que combina la formación en el aula con experiencias reales en empresas, incorporó a 200 jóvenes en los últimos seis meses y actualmente cuenta con 25 empresas asociadas.
La formación profesional puede adquirir una nueva dimensión cuando el aprendizaje trasciende las aulas y se desarrolla también en escenarios reales de trabajo. Esa es la propuesta de UTU Dual, un modelo que articula la educación técnico-profesional con el sector productivo y que, de acuerdo con los datos presentados por el programa, muestra resultados concretos en la inserción laboral de los jóvenes: el 70 % de quienes participan en experiencias de formación dual consigue empleo al egresar.
A su vez, se informó que el 60 % de los estudiantes que realizan su experiencia en las empresas asociadas continúan trabajando en esa misma organización una vez finalizado el contrato de formación. Estos resultados muestran el potencial de una modalidad que permite a los estudiantes adquirir conocimientos técnicos, desarrollar habilidades profesionales y conocer de primera mano las dinámicas del mundo laboral.

UTU Dual propone, como lo explican las especialistas del programa Leticia Gismero y Viviana Uri, un diseño curricular integrado, en el que los aprendizajes desarrollados en el centro educativo se articulan con las experiencias que los estudiantes adquieren en la empresa. De esta manera, los jóvenes no solo aplican los conocimientos adquiridos, sino que trabajan con sistemas, herramientas y maquinarias reales, incorporan metodologías de trabajo y desarrollan hábitos vinculados a la organización, la responsabilidad y la convivencia laboral.
Uno de los elementos centrales del modelo es la corresponsabilidad entre el centro educativo y la empresa. El proceso formativo no queda exclusivamente en manos de la institución educativa: ambos espacios participan en la planificación, el seguimiento y la evaluación de los aprendizajes.
La propuesta contempla, además, procesos de evaluación compartidos, tutorías especializadas y aprendizaje práctico en situaciones reales.
Cada estudiante cuenta con el acompañamiento de un tutor de la empresa, generalmente un trabajador con experiencia en el área, que lo orienta durante su proceso de aprendizaje. Esta figura permite transmitir conocimientos técnicos y también aspectos vinculados a las prácticas, los códigos y las dinámicas propias de cada ámbito laboral.
La articulación también genera aprendizajes para los propios docentes. El vínculo con las empresas les permite conocer nuevas tecnologías, procesos productivos y formas de organización del trabajo, información que puede contribuir a actualizar y enriquecer las propuestas educativas.
La incorporación de una empresa al programa comienza con un diálogo con UTU para conocer sus necesidades de formación y los perfiles profesionales que requiere. A partir de esa información, la institución analiza su amplia oferta educativa y busca identificar las propuestas que pueden responder a esas demandas.
De esta manera, el vínculo no se limita a una experiencia laboral para el estudiante, sino que busca generar una relación sostenida entre educación, sector productivo y comunidad.

Para los representantes de algunas de las empresas asociadas, Ana Laura Smaldone (Grupo RAS), Rafael Scelza ( ATMA) y Fernando Aguerre (Bader), la modalidad representa una oportunidad para formar jóvenes de acuerdo con las características y necesidades de su actividad, conocer potenciales trabajadores y contribuir a la formación de nuevas generaciones de profesionales. A su vez, existen mecanismos de promoción y subsidios vinculados a las prácticas formativas y al acompañamiento de los tutores. La normativa uruguaya contempla, entre otros aspectos, incentivos para empresas que participan en estas modalidades y subsidios asociados.
Además destacan que este tipo de vínculo tiene antecedentes y fundamentos consolidados a nivel internacional, pero también responde a necesidades concretas del ámbito productivo uruguayo.
La experiencia permite a las organizaciones formar jóvenes con conocimientos específicos y, al mismo tiempo, incorporar nuevas miradas. El ingreso de estudiantes también puede interpelar las prácticas internas de las empresas, desde sus formas de comunicación hasta la manera en que transmiten sus valores, normas y políticas a las nuevas generaciones.
Otro de los aspectos señalados es la necesidad de contar con jóvenes que puedan especializarse dentro de las propias organizaciones y construir allí una trayectoria profesional.
Desde la perspectiva de los estudiantes Kevin Echemendía y Jeremías Rivara en la empresa ATMA, la experiencia representa una oportunidad para conocer el mundo laboral desde adentro. Quienes participan valoran especialmente la posibilidad de poner en práctica lo aprendido, trabajar con equipamiento y procedimientos reales y contar con el acompañamiento de trabajadores con experiencia que los orientan durante el proceso.

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