Educación técnica y tecnológica de nivel medio y terciario, y formación profesional básica y superior en todo el territorio del Uruguay, sobre la base de los principios de gratuidad, laicidad e igualdad.

El Polo LATU se abre paso a un nuevo futuro con su NODO de Innovación 

El pasado jueves 18 de diciembre, junto a la comunidad educativa del LATU y la Dirección General de Educación Técnico Profesional, se inauguró el NODO de Innovación correspondiente al Polo Educativo Tecnológico LATU, con el objetivo de presentar una nueva etapa de formación y metodología tecnológica.


22 de diciembre de 2025

Durante la jornada, el director del Polo LATU, Sergio Silva, destacó el crecimiento de UTU en comparación con años anteriores y las diversas propuestas que han surgido a partir de la interrogante de si la educación técnica puede expandirse hacia distintas áreas. Recordó que, en sus inicios, la formación se limitaba a cursos como carpintería o electricidad, y que hoy se ofrecen bachilleratos completos y carreras terciarias en diversos rubros.


En ese sentido, señaló que esta integración representa un nuevo crecimiento: «Hoy está la propuesta de los Nodos de Innovación y la pregunta sigue siendo la misma: ¿se puede hacer? Con un poco de pensamiento, sacrificio y tiempo, se puede. Una vez que nos convencimos de que se podía avanzar, logramos un montón de cosas». A su vez, explicó que «UTU puede llegar a todos los estratos sociales, debido a su alcance», ya que abarca desde los pequeños emprendimientos barriales hasta las grandes empresas del sector empresarial.


Por su parte, el coordinador de Innovación, Fernando Amestoy, detalló que la metodología para gestionar los Nodos consiste en generar un espacio donde se avance en componentes de innovación, movilizando las capacidades existentes en el ámbito educativo para agregar valor económico, social y ambiental.


«La idea es crear un espacio donde se empiecen a discutir los problemas y a buscar soluciones, movilizando las capacidades disponibles hacia esas soluciones. Es decir, hacer lo que ya se venía haciendo, pero con una metodología más profesional y homogénea en cada Nodo», explicó.


Asimismo, destacó la necesidad de crear una cultura de búsqueda de soluciones con certificación de calidad, utilizando el banco de patentes. Esta oportunidad, con un componente multidisciplinario, daría lugar a la creación de empresas emergentes (startups) mediante la búsqueda de fondos competitivos, generando a su vez ambientes de aprendizaje durante las investigaciones, al asociarse con otros centros de investigación y empresas. «Esto está pensado para que la solución que surja desde el Nodo termine en una startup y, en lugar de salir a integrarse en algún otro ámbito, ya egresen con su propia empresa», expresó. Para 2026, se espera que, a partir de dos problemas por Nodo, se creen dos startups.

Por su parte, el subdirector general, Wilson Netto, explicó que «Uruguay no está acostumbrado a tener visiones importantes a dos años; nunca se dijo el peso que tiene la educación y siempre parece que la parte económica es asunto de otros. Los Nodos tienen que ver con eso: con invitarnos a acelerar procesos y a pensar cómo crear más herramientas para la sociedad».


Subrayó, además, la importancia de desarrollar una cultura de innovación en distintos espacios de la sociedad que permita colaborar con el conocimiento antes de los proyectos de fin de año. Al trabajar junto a la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual se da visibilidad a proyectos que hasta ahora solo contaban con registro dentro de los centros educativos, y surge la posibilidad de vincular perfiles profesionales con el sector privado. «UTU tiene pertinencia en lo que hace a su escala; hoy tenemos miles de estudiantes que trabajan en base a proyectos», afirmó.


El director nacional de Telecomunicaciones y Servicios de Comunicación Audiovisual, Pablo Siris, destacó la apuesta por líneas de innovación desde la educación y compartió el proyecto de crear un Polo en tecnologías espaciales. Este se desarrollaría mediante la utilización de antenas satelitales ubicadas en la estación de Manga, que actualmente Uruguay no utiliza, para procesar imágenes de alta definición con técnicos especializados. Esto permitiría analizar puntos de calor, humedad del suelo, color de la pastura, entre otros datos clave tanto para el Estado como para el sector privado en un país agropecuario.


Por otro lado, se transformará una antena de dos metros en un radiotelescopio, integrándola a la red mundial de radiotelescopios, de la cual actualmente solo participan 20 países. Esta oportunidad generaría investigación y desarrollo de perfiles universitarios, además de la integración de personal para el mantenimiento, procesamiento, y uso de la red y sus antenas. Asimismo, permitiría abastecer a grandes industrias espaciales con técnicos uruguayos dedicados a la investigación y creación de materiales espaciales.


Para finalizar la jornada, distintos alumnos expusieron sus trabajos de egreso. En esta oportunidad, se destacó a Dionisio 1.0, un sistema de monitoreo de heladas que afectan a los viñedos mediante tecnología LoRa. El proyecto propone un sistema de monitoreo remoto de condiciones climáticas en viñedos, con el objetivo de detectar niveles de temperatura y humedad cercanos a la formación de heladas y alertar a los productores para prevenir daños en las plantaciones.