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Juan Carlos: La emotiva historia del delfín rescatado gracias a estudiantes de UTU y veterinaria

Desde el Polo Educativo Tecnológico Chuy, tres alumnos de la Tecnicatura en Control Ambiental, junto a la Facultad de Veterinaria y la Universidade Federal do Rio Grande, lograron rescatar y preservar a un delfín de las costas del balneario La Paloma.


27 de enero de 2026

Ricardo Sosa, Javier Silveira y Fabiana Catalogne fueron quienes se encargaron de esta propuesta, que resultó en el cuidado y rescate de un pequeño delfín de la familia franciscana, típica de las aguas costeras del Atlántico sudoccidental entre Argentina, Uruguay y Brasil. El animal fue encontrado por un pescador que ya había hallado delfines en otras dos oportunidades, los cuales lamentablemente fallecieron. Sin embargo, en esta tercera instancia se comunicó con la organización de rescate Animal Crecer, que a su vez contactó a la Facultad de Veterinaria. Esta última, luego de estabilizar al animal, lo trasladó a la Universidade Federal do Rio Grande, donde funciona un centro de recuperación de fauna marina.


Tras realizar los estudios correspondientes, se presume que el animal , apodado “Juan Carlos” por el pescador que lo rescató, fue separado de su madre al esta quedar enredada en una red de pesca. Debido a su buen peso, se considera probable que el delfín hubiera estado con su madre hasta poco antes del incidente. Luego de la separación, el animal ingresó al puerto de La Paloma, donde fue embestido por una embarcación, lo que provocó la pérdida de uno de sus ojos.


Durante tres días, el delfín permaneció en el Polo con el objetivo de devolverlo a su hábitat natural, algo que se realiza por primera vez en UTU con esta especie. Durante su estadía, los estudiantes de Control Ambiental se encargaron de controlar el pH, el amonio y la temperatura del agua. Asimismo, se organizó una guardia para el cuidado del animal y el acondicionamiento del lugar, incluida la instalación de piscinas, a cargo de Javier Silveira y Fabiana Catalogne. De igual froma, participaron también dos alumnos del curso de Conservación y Gestión de Áreas Naturales, que ya habían egresado en 2025, Gonzalo Bitabares y Sandra Icurburu.


Para Sosa, fue una experiencia “muy gratificante” poder aplicar los conocimientos teóricos relacionados con las mediciones de agua y el uso de instrumentos de laboratorio. “Eso te da otra mirada en referencia a lo que es el trabajo del Control Ambiental”, expresó. Por su parte, Silveira destacó que también fue una experiencia muy gratificante, ya que hubo “mucho trabajo con los biólogos, veterinarios y con los alumnos que estuvimos participando en el mantenimiento del agua, la piscina, el ambiente y la temperatura”. Asimismo, señaló que, al igual que Ricardo, “pusimos en práctica muchas de las cosas que aprendimos en el curso y que seguimos aprendiendo. Fue muy provechoso todo”. En tanto, Catalogne explicó que “fue una experiencia impresionante; estar al lado de Juan Carlos fue algo muy especial”.


Esta iniciativa surgió a partir del contacto del rector de la Universidad con la directora general de UTU, Virginia Verderese, quien solicitó la colaboración de UTU para contar con un espacio en la frontera donde se pudieran utilizar las instalaciones. Verderese se comunicó entonces con el director del Campus Regional Este, Camilo Fernández. A partir de ese intercambio, la situación fue derivada a la dirección del Polo, y la directora del centro, Fabiana Moreira, se puso en contacto con los estudiantes del curso de Control Ambiental.


A raíz de este episodio, la Facultad de Veterinaria proyecta realizar cursos y capacitaciones junto al Polo en relación con el rescate y la recuperación de fauna marina, debido a la cercanía con las playas.


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