24/08/2021 A 196 años de la Declaratoria de la Independencia de Uruguay


A 196 años de la Declaratoria de Independencia, la Administración Nacional de Educación Pública recupera “el significado último de la rememoración, que es traer al presente las palabras y los actos de los que vivieron antes, y analizar sus respuestas a desafíos cruciales del pasado, iluminando con su experiencia los retos a enfrentar en nuestra peripecia”.

El consejero electo del Consejo Directivo Central, Adémar Cordones, realiza un repaso histórico sobre algunos aspectos claves de esta celebración.

 

Declaratoria de Independencia, 25 de Agosto de 1825

El aniversario de la Declaratoria de Independencia de nuestro país, nos sitúa en un escenario de evocación sentida y de reflexión necesaria sobre los hitos históricos de los que nos separan casi dos siglos, pero que continúan actuales, interpelados en forma recurrente desde el presente, entrelazados en el proceso de construcción de nuestra identidad que aspira a ser cada vez más libre y plenamente democrática.

En agosto de 1825, la Sala de Representantes reunida en Florida puso de manifiesto el programa revolucionario de la Cruzada Libertadora con valentía, y en medio del fragor de una guerra que se avizoraba larga y de resultados inciertos. Allí quedaron plasmados como objetivos irrenunciables la independencia y la soberanía de los orientales, tanto como su vocación de integración a una alianza regional superadora, recogidos en las leyes de independencia y unión.

Esta declaratoria se inscribe en un proceso de continuidad indudable con los posicionamientos políticos de la Patria Vieja. Ya en 1813, el Congreso de Abril había reclamado a la Asamblea Constituyente instalada en Buenos Aires, la declaratoria de independencia y había propuesto también fórmulas de confederación para el pacto recíproco que abrirían el camino de la unión para la región platense. La posterior invasión portuguesa y el eclipse del modelo artiguista significaron la postergación de un ideario que estaba latente en los protagonistas de 1825. Así, en el plano simbólico, una versión de la tricolor artiguista a la que incorporaron el lema “Libertad o Muerte” se constituía en el señero estandarte representativo de un compromiso vital para el porvenir.

En el transcurso de los meses siguiente, el apoyo de la opinión pública en las Provincias Unidas y los triunfos militares de los orientales frente a los ejércitos imperiales en Rincón y Sarandí, determinaron la intervención de aquellas en la guerra y la conformación del Ejército Republicano. Estas acciones confluyeron en el traslado de las operaciones a territorio brasileño, donde culminarían en el gran triunfo de Ituzaingó y en el proceso que desembocó en nuestra definitiva independencia. Los esfuerzos y sacrificios de este largo conflicto, permitieron que aquel compromiso de vida asumido en la Cruzada, se concretara en el nacimiento del Estado Oriental.

Pero este compromiso solo puede realizarse plenamente si es constantemente renovado, si más allá de toda brecha o diferencia somos capaces como sociedad, de sentirnos integrados en un cuerpo superior que nos contiene e identifica, y en el cual volcamos nuestras energías creativas y nuestras críticas renovadoras. Cada momento histórico está marcado por vicisitudes particulares, y por eso se impone recuperar el significado último de la rememoración, que es traer al presente las palabras y los actos de los que vivieron antes, y analizar sus respuestas a desafíos cruciales del pasado, iluminando con su experiencia, los retos a enfrentar en nuestra peripecia contemporánea.

Adémar Cordones

 

 

Dirección General de Educación Técnico Profesional - UTU

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